jueves, 31 de agosto de 2017

adolescence reshuffles the cards


       

        “Adolescence reshuffles the cards.”

          John Updike, Villages

        es mucho peor: no es que, cuando piñoneas, vuelvan a barajar,
        a repartirte cartas, una suerte
        nueva,
        a ver; no:
        vuelcan en el suelo del pollo la caja de los juegos-
reunidos-
géyper,
mezclándolos,
extraviando fichas
y piezas,
y el púber,
aburrado,
ignora
ahora
las instrucciones,
anda las casillas de la oca con los movimientos idiotas del caballo
del ajedrez,
rifa
damas,
arroja los dados para buscar un tres-en-raya
que nunca  


viernes, 11 de noviembre de 2016

nigromancia

        esta mañana la radio me ha enterado (pero me vacía,
        con ello,
        aún)
        de la muerte de Leonard Cohen,
        que se quería morir, que no
        se quería morir

        Tere, tu hermana mayor, me dejó, en préstamo
        que no tuvo vuelta,
        una edición bilingüe de sus poemas,
        pero durante muchos años a mí sólo me ha importado,
        de él,
        una canción
       
        Cohen gasta el título, desde su apellido, de sacerdote, y yo,
        subeato, sigo
        el escándalo de su palabra,
        y visito el conventillo de Susana, cerca del río (cerca
        de todos los ríos),
        otra Ofelia
        tarada,
        por que me regale,
        para tocarla,
        y recojo,
        cuando desplaya, en las orillas de este otro grau
vell,
        los pecios de un cristo roto, abismado, por poco
        humano,
        por si pudiera tocar mi cuerpo (im)perfecto
        todavía

martes, 18 de octubre de 2016

our insufficient tragedies


        “…our insufficient tragedies, our dreadfully musty private lives…”

          John Updike, Bech is Back

        nos parecen nuestras tragedias
“insuficientes”: les faltan
desahijadas
reinas, hijos
que montan por accidente, sin querer
mucho,
a sus madres,
duelos
cabezones,
cautivas,
carnicerías,
ciudades
derrumbadas,
asunciones
fantásticas,
héroes tarados,
coros
y corifeos,
echamos de menos el verso
blanco,
en pentámetros cojitrancos,
príncipes dudosísimos,
jorobados
ricardos,
sotos andantes,
secretarios bordes, brujas
con caldero,
soliloquios
famosos,
apartes,
laescenadelbalcón,
no pisan sus tablas el cavernícola “mísero”,
“infelice”,
llorón,
alcaldes con honrilla,
fuenteovejunas

y luego nuestras “vidas privadas”, que entendemos
enmohecidas (un vello verdinoso
las sobrenada)

sábado, 8 de octubre de 2016

purely coincidental


          “All persons, living or dead, are purely coincidental…”

          Kurt Vonnegut, Timequake

        es, siempre, simple coincidencia, accidente
más o menos oportuno, cosa de churro,
        o chorra,
        que Julio César
        y Bruto,
que Abelardo (¡uf!) y Heloísa,
que Ilsa (que Rick), en dos veces,
que elgordoyelflaco,
        que Epi, Amadeo, Mundo, Asensi y Gorostiza

viernes, 26 de agosto de 2016

"a controlled refinement of sobbing"


        “Poetry is a controlled refinement of sobbing.”

          Nicholson Baker, The Anthologist

        la escritura puede ser también otra manera de zollipar,
de calzar el berrinche, pongo por caso, en unos zapatos
yámbicos,
o en las pantuflas de estos versos

bobos

viernes, 19 de agosto de 2016

un yo flaquino


        “…lose, or at least thin, the ‘me’… (…)…a thinned self”

          Julian Barnes, Nothing to Be Frightened of

        perder tu yo, arrimarlo, descartarlo, al menos
        adelgazarlo,
        que pesa mucho, mucho, te lastra su masa (una pelota
        de cuentos),
        te sujeta a este suelo
mezquino

sábado, 2 de julio de 2016

Old Nobodaddy (el Viejo Papanadas)


        “For Old Nobodaddy aloft
          Farted & Belch’d and Cough’d…”

          Julian Barnes, Nothing To Be Frightened Of

        era el primer viernes del mundo, último
de feria: el Viejo Nadiedaddy (el Viejo Papa-
        nadas),
        allá
arriba,
        se peó, & echó un regüeldo, & tosió, y fuimos
        luego
        nosotros,
        hijos de aquellos húmedos vientos excrementicios, del estupendo moco

de su espíritu acatarrado